martes, 21 de diciembre de 2010

¿QUE ES EL ESPECIFISMO?


Justificar a ambos lados
En el debate por los derechos animales se ha acuñado un nuevo concepto que, por esa misma novedad, es difícil de aprehender y entender en su significado y en sus implicancias más profundas: se trata del especismo. El término "speciecism" fue utilizado por primera vez el año 1971, por el psicólogo inglés Richard D. Ryder en su artículo "Experiments on Animals". En 1986 fue definido por el Diccionario de Oxford como "la asunción de la superioridad humana sobre otras criaturas, lo que lleva a la explotación animal."

El término especismo proviene de la palabra "especie", e indica la actitud humana según la cual la propia especie (humana, en este caso) es privilegiada por algún motivo respecto de todas las otras especies animales. Peter Singer, en su clásico libro "Liberación Animal" lo define como:

"un prejuicio o actitud parcial favorable a los intereses de los miembros de nuestra propia especie y en contra de los de otras."

Este especismo le daría el "derecho" a los hombres de tratar al resto de las especies como meros objetos que están ahí en el mundo, para satisfacer sus propios deseos y servir como medio para conseguir sus objetivos. De ello, el ser humano tendría derechos que se niegan al resto de las especies, o que se supone que no debieran poseer. Para José Ferrater Mora:

"El especismo es respecto a la especie humana entera lo que es el racismo respecto a una raza determinada, ser especista es ser "racista humano". (---) El reconocimiento del humano como especie se transforma en especismo cuando equivale a la negación de derechos a otras especies, que no a la humana."

Una de sus consecuencias más constatables es la explotación que sufren los animales (no humanos) en manos de los animales humanos. Esta explotación busca siempre el beneficio de la especie humana en detrimento del resto: el hombre mata a los animales para comer su carne, para vestirse con sus pieles y crear mil formas de utilizarlos provechosamente como productos. Encierra a los animales salvajes para "conocerlos" o "conservarlos", para experimentar sustancias, para divertirse a su costa o para torturarlos hasta la muerte. En todos estos casos (que reflejan las bases de la industria alimentaria, de entretención, "de la moda", científica, etc.) la especie humana niega ciertas condiciones de los animales para sacrificarlas en aras del "bien humano".

Al ser el especismo una superposición del ser humano por sobre otras especies, se le contrapone la idea de la igualdad como condición de equiparación entre especies. Esta igualdad consiste en que todos los seres vivos, independientemente de sus características individuales, poseen intereses que por el hecho de ser concomitantes a su existencia son considerados como un bien para ellos. De este modo, si todos los seres son diferentes (en cuanto a su fisonomía, inteligencia, desarrollo psíquico, etc.) y cada uno cuenta con diversos intereses que lo determinen, entonces debemos buscar un punto de igualdad que los relacione, una característica que los determine a todos por igual. Esta característica que une a seres tan diversos la argumenta Singer adhiriendo al concepto central del utilitarismo de Jeremy Bentham: la sentiencia o sensibilidad. Para Bentham, al considerar la validez moral de los animales no humanos:

“No debemos preguntarnos: ¿pueden razonar?, ni tampoco: ¿pueden hablar?, sino: ¿pueden sufrir?”

Esta sentiencia, como capacidad para experimentar placer o dolor es moralmente relevante toda vez que considera equivocado cualquier medio que cause sufrimiento intencionadamente, pues:

“si un ser sufre, no puede haber justificación moral alguna para negarse a tener en cuenta este sufrimiento. Al margen de la naturaleza del ser, el principio de igualdad exige que su sufrimiento cuente tanto como el mismo sufrimiento de cualquier otro ser.”

El especismo no sólo no considera los derechos de otros, sino que los niega de raíz por unas diferencias que se argumentan generalmente desde la razón: el hombre es el ser racional y por lo tanto goza del privilegio etnocéntrico de utilizar a los otros sin importar las consecuencias.

El especismo es una enfermedad que siempre ha existido, pero cuyo diagnóstico se ha masificado hace poco más de 30 años. Quienes nos hemos constatado como portadores de esta enfermedad, hemos querido curarnos dejando de volver la espalda y de ignorar los intereses -y por ende, los derechos de los animales no humanos. Es la única forma de construir un mundo más generoso, menos violento y abierto a la riqueza de la biodiversidad.

Fuentes: José Ferrater Mora: “Diccionario Filosófico”. Tomo II. Voz "Especismo". Peter Singer: "Liberación Animal". Fuente imagen: Deborah Lattimore, Equality

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