EMBALSAMANDO VOCES PARA LA ETERNIDAD.








A Jesse Walter Fewkes se le atribuyen las primeras grabaciones sonoras en el terreno de la etnología, realizadas entre 1889 y 1890. Eran voces y música de los passamaquoddy y los zuni. Algunos musicólogos de la época criticaron el uso de fonógrafos en etnología, pues sostenían que estos dispositivos llevaban a un modo de escucha demasiado técnico y detallado como para permitir hacer generalizaciones con pretensiones de cientificidad. En cualquier caso, el método se generaliza como instrumento de preservación de la voz de las culturas nativas indias, si bien ha de enfrentarse a un problema de corte esencialista: el mismo hecho de encontrarse con estas culturas durante el proceso de grabación suponía modificar el acto de la representación. Los indios participantes no podían danzar, y tenían que cantar directamente a la bocina del fonógrafo para asegurar una captura del sonido mínimamente inteligible. Fewkes se convertía así en parte de la cultura que intentaba estudiar desde una posición supuestamente neutral y objetiva.





A principios del siglo XX, la Academia de las Ciencias austriaca fue la primera en concebir un archivo específicamente orientado a la preservación y el estudio, pensado para las necesidades de disciplinas como la antropología, la musicología y la lingüística. Con el mismo propósito se crearon poco después instituciones similares en Berlín, París y Londres y, en 1930, el Archivo de Canción Folk de la Librería del Congreso de Estados Unidos. Instituciones todas ellas de unas indudables pretensiones humanistas que, sin embargo, como bien subraya Sterne, no dejan de formar parte de un engranaje sociopolítico que esconde una gran paradoja: “Las colecciones de cilindros representan fragmentos culturales sistematizados y preservados por un conjunto de instituciones, al tiempo que otro conjunto destruía la cultura de la cual se tomaban los fragmentos” (2003: 332).








Sterne, Jonathan (2003). The Audible Past: Cultural Origins of Sound Reproduction. Durham & London: Duke University Press.

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