martes, 12 de julio de 2011

LAS LOCAS GENEALIDADES DE KEVIN GUARMIN




El científico que se convirtió en 'cyborg'. Se le considera uno de los mayores expertos mundiales en cibernética. Nacido en 1954 en Coventry, Reino Unido, nadie podía imaginarse hasta dónde llegaría el pequeño Kevin en sus avances en la investigación cibernética y robótica. Quizás fue la agorafobia de su padre, que apenas le permitía salir de casa, lo que le hizo ir
Su primer experiemento, al que Warwick bautizó como Cyborg 1.0, tuvo lugar en agosto de 1998 y pretendía responder a una simple pregunta que no pocos cineastas se plantearon primero: ¿Qué pasa cuando unimos a un hombre con un ordenador? Para contestarla, el científico logró que le implantaran, mediante una operación quirúrgica, un chip de silicio en su brazo izquierdo. El chip transmitía señales a un ordenador, y éstas hacían que cuando Warwick se paseaba por la habitación del edificio en el que tuvo lugar el experimento, las puertas se abriesen y se cerrasen solas, y las luces se encendieran y apagaran automáticamente.
Cuando las niñas Jessica y Holly desaparecieron en Reino Unido y sus cadáveres fueron encontrados unos días después, Warwick creó un artilugio que, implantado en el cuerpo de los menores, permitiría localizarles en cualquier momento. Muchos padres se pusieron en contacto con él para implantar el chip en sus propios hijos.
La controversia no asusta a Kevin Warwick. Si intenta desarrollar a un superhombre, es para el bien de la humanidad, explica. “Los robots se vuelven cada vez más complejos, él no tiene ninguna duda que van a exceder los humanos.” Hace pues que el hombre progrese, fusionando con la tecnología. “Y añade, que no hace más que realizar su misión de científico. ¿”Si yo, como investigador, no lo hago, quien lo hará?” “. Kevin Warwick sueña con conectar dos cerebros gracias a un chip. A su modo de ver, las personas podrían comunicarse directamente por el pensamiento, sin discurso. ¿”Por qué la palabra, debería existir en el futuro, cuándo nosotros tendríamos la posibilidad de comunicarnos directamente con pensamientos, colores, conceptos?. Kevin Warwick busca actualmente un socio que esté de acuerdo en jugar con las cobayas. Su esposa Irena, que ya participó en una de sus experiencias, se negó a implantarse un chip en el cerebro.


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