lunes, 21 de febrero de 2011

FACEBOOK CUESTIONA EL ORIGEN DEL MUNDO


Por Carlos Paz Rìos

Este célebre cuadro que se exhibe en el museo de
D'Orsay y forma parte de la herencia
cultural francesa, fue retirado del perfil del
artista Danés danés Frode Steinicke


Entrada la segunda década del siglo XXI en donde las libertades parecen constituirse en el signo de los tiempos y casi todo lo que nos rodea se presenta sin tapujos, Facebook expulsó al artista danés Frode Steinicke de su red debido a que expuso en su perfil el cuadro "El Origen del mundo", que representa el sexo de una mujer, pintado en 1886 por el pintor francés Gustave Courbet. La razón que dio Facebook fue que sus reglas impiden, entre otras cosas, el nudismo, para asegurar que la red social "permanezca como un medio virtual seguro de visitar, incluido para los muchos niños que lo utilizan". Si eso es verdad los administradores de Facebook deberían preocuparse màs por el cumplimiento de sus reglas si no ingresen a http://diversiongratis.la100rra.com.mx/archives/201 y luego coincidirán conmigo que no es tan cierto eso de que Facebook es un medio seguro de visitar para los niños que lo utilicen.
Bajo el criterio que utilizó Facebook para vetar a Steinicke el museo Musée d'Orsay de París no debería exponer públicamente las obras de Coubert . En fin son las formas del fariseísmo moderno .
Al margen de la nota que precede este artículo la noticia que corrió por el mundo el 16 de febrero último, me llevó como admirador del arte a actualizar mis conocimientos sobre Coubert y sobre su obra, particularmente sobre L'Origine du monde y esto es lo que encontré, luego juzgaran ustedes:

Courbet, Gustave (1866) fue un pintor realista cuestionado por su desenfado y descuido al conjuntar las partes de sus obras en busca siempre de recursos efectistas en detrimento de la armonía total, representaba al igual que Manet mujeres corrientes, parisinas de su época, reconocibles incluso como de mala vida
L'Origine du monde es la fiel expresión de lo arriba expresado; pintura al óleo sobre lienzo, de unos 55 cm por 46 cm, que representa en primer plano un pubis femenino, el de un tronco de mujer desnudo, reclinado sobre las sábanas de un lecho y que tiene las piernas separadas. La escala, el encuadre y el punto de vista elegidos por el artista supusieron para su época una radical novedad respecto de toda la tradición pictórica, produciendo en el espectador una fuerte impresión de sensualidad y erotismo.
Lo que llama la atención de L'origine du monde no es su realismo, más bien tenue. Aunque la textura carnal sea perfecta. La representación de la vulva el punto focal del cuadro no es mucho más realista que si se tratase de la clásica hoja de parra. Para convencerse de ello basta compararla con las litografías eróticas que se habían popularizado en Francia cuarenta años antes pero que sin embargo resultaba mucho menos chocante y provocador que éste, fundamentalmente porque la mujer está representada de cuerpo entero y la escala es por tanto menor, ofreciendo una perspectiva más habitual. Los espectadores de su tiempo ya lo percibieron así, pues lo que se criticó fundamentalmente del cuadro fue la brutalidad del cercenamiento de piernas, brazos y cabeza (así Du Camp), forzando al espectador a situarse en un punto de vista inédito en la historia de la pintura. No es imposible en cambio que Courbet hubiese recibido alguna inspiración de la naciente técnica fotográfica (que precisamente por ser técnica no se consideraba arte), pues hay fotos y daguerrotipos previos de desnudos de Auguste Belloc y de Alexis Gouin bastante parecidos.ç

Pero si bien es cierto El Origen del mundo es una pintura desenfadada; su atrevimiento y franqueza en la revelación proporcionan al cuadro su poder de fascinación. La descripción casi anatómica de un sexo femenino no está matizada por ninguna artimaña histórica o literaria, y eso obedece a la gran vultuosidad de Courbet, al refinamiento de una gama de colores ambarina. La pincelada amplia y sensual, junto con la utilización del color, recuerda la pintura veneciana, el mismo Courbet se reclamaba del Ticiano, de Veronese, de Corregio, y de la tradición de una pintura carnal y lírica ajena a lo pornográfico.

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