sábado, 15 de febrero de 2014

FILOSOFIA DE LA AMISTAD. De los hombres y la "Amicitas"



 

ARMANDO PEREZ DE NUCCI
Médico  filosofo y político argentino

La amistad es una perla rara, negra, difícil de encontrar y más aún de mantener en el tiempo. La amistad desde que el hombre hace su aparición en la faz de la tierra, aunque ella no sea una expresión directa, inmediata y necesaria de la naturaleza humana, ya que la relación humana inicial debió oscilar entre el “hombre como lobo del hombre” al “hombre como cordero del hombre”, como lo expresa una frase latina antigua Homo homini lupus

 

 Amistad, del latín amicitas, puede ser definido como “afecto puro y desinteresado, generalmente recíproco, que tiene su origen y se arraiga con el trato”, y es una cualidad afectiva a la que los antiguos rindieron gran culto, manifestado en monumentos y a la que se consideraba como uno de los fundamentos de la sociedad y a la que se representaba por una joven vestida de blanco sosteniendo con la mano una rama de álamo ceñida por otra de hiedra. (Enciclopedia Sapiens).

 Algunos autores opinan que el origen etimológico de la palabra amistad no ha podido ser determinado con exactitud. Hay quienes afirman que proviene del latín amicus (“amigo”), que a su vez derivó de amore (“amar”). Sin embargo, otros estudiosos afirman que amigo es un vocablo griego compuesto por a (“sin”) y ego (“yo”), por lo que amigo significaría “sin mi yo”. En todo caso, la amistad es una relación afectiva entre dos personas y una de los vínculos interpersonales más comunes que la mayoría de los seres humanos tienen a lo largo de su vida.

 

 La amistad involucra diversos sentimientos, donde un amigo acude al otro en busca de confianza, amor, consuelo, respeto y compañía, por ejemplo. Estas relaciones se presentan en todas las etapas de la vida, aunque con distintos grados de importancia y trascendencia. Se dice que hay amistades que nacen a los pocos minutos de comenzada una relación, y otras que pueden tardar años en consolidarse. Cuando se habla de amigo, se hace referencia a esa persona que no sólo comparte contigo los mejores momentos de tu vida sino también los peores. Más exactamente se considera que precisamente alguien demuestra su amistad cuando está junto a ese amigo que está atravesando enfermedades, pérdidas, desconsuelo, una ruptura sentimental, una grave situación económica…

 

Precisamente esto es lo que sirve para dejar bien patente la diferencia entre amigo y conocido, pues muchas son las personas que tienden a confundir ambos términos. Así, el conocido es aquel individuo que está presente en tu vida pero sólo en los determinados momentos, no es quien está a tu lado cuando lo pasas mal ni cuando necesitas un hombro en el que llorar.

 

 Entre los componentes que forman una amistad, puede mencionarse el agrado al compartir actividades, el entendimiento mutuo, la simpatía, la sinceridad y el interés y la preocupación por el otro.

 

 Cabe destacar que, en ocasiones, la presencia física no es condición indispensable para la amistad. Por eso existen numerosas amistades desarrolladas por correspondencia o, en la actualidad, a través de Internet.

 

 Reflexionando desde el comienzo  sobre estas disquisiciones, hay varias notas a considerar en la definición de la amistad  que llevan a meditar.

 

 En primer lugar , es necesario poseer por el otro un afecto puro y desinteresado, es decir que su nacimiento debe ser genuino además de espontáneo y no apuntar a ningún objeto de satisfacción material sino espiritual, de manera que pueda realizarse sin intereses conexos que dañen la relación. Debe ser recíproco, es decir que va de una a otra persona y viceversa; la amistad necesita, básicamente de la existencia de al menos dos personas. Además va creciendo con el contacto cotidiano entre esas dos personas, acrecentándose en el tiempo. No excluye el amor entre dos personas, ya que en la opinión del filosofo y psicólogo francés Jean Bertrand Pontalis , el amor puede incluir la amistad, como una extensión suya, haciendo la salvedad que es raro que la amistad exista como un sentimiento independiente de la relación amorosa entre dos persona. En su concepción, se puede decir “yo soy tu amigo porque amo”, pero no al revés, por lo que es difícil mantener la amistad cuando termina una relación amorosa, concepto que, a mi entender, tiene alguna excepciones.

 

 En este sentido, Jean B. Potalis opina que la amistad suele ser más duradera que el amor, porque éste no consigue mantener el ardor de los comienzos y porque apunta a la satisfacción absoluta , un objetivo vago e inalcanzable, es parte de una insatisfacción absoluta que no llega jamás a la plenitud, la que no es deseada por la amistad porque de un amigo no se espera la plenitud y, en el fondo, siempre se ha sabido que “el otro es una permanente decepción…” refiriéndose a cualquiera que nos acompaña en el sendero del amor o la amistad. Y ello se debe a que el otro nunca podrá ser igual a nosotros y en este situación radica la insatisfacción y la decepción, que los otros no sean iguales y perfectos como nosotros mismos…

 

Para Aristóteles, la amistad consiste en querer y procurar el bien del amigo por el amigo mismo, pero entendido éste como una realización individual de la naturaleza humana y, en definitiva, de la naturaleza universal. Es genuina en todos sus aspectos.

 

 En las amistades por utilidad o por placer, se busca lo que el amigo tiene o lo que el amigo hace. La amistad perfecta, desde este punto de vista aristotélico se funda, en cambio, en lo que el amigo es. La Grecia plena se ilumina a la luz de este tópico y pocas realidades humanas han sido tan apreciadas por los griegos antiguos y han sido descriptas en tantos textos, que hablan de la amistad de Aquiles con Patroclo, de Ulises y Diomedes, de Teseo y Piritoo y de Orestes y Pilades, por citar solamente a algunos inmortalizados en la pluma de Homero, Platón, Teofrasto ,Epicuro, Plutarco, entre tantos otros.

 

 Pedro Laín, uno de mis maestros europeos, piensa que “ la amistad verdadera es un ´cisne negro´, como dijo Kant , un ´mirlo blanco ´, como menos solemne y sombríamente solemos decir los españoles : un cisne y un mirlo siempre amenazados por la enfermedad o la muerte – aunque no dejan de ser inmortales la intención y el nervio que un día dieron vida a las amistades muertas - , gracias a los cuales posee su mejor sal la vida del hombre sobre la tierra…”, para agregar al final de uno de sus libros sobre este tema que , “ opuesto que la historia ha de seguir, quiero continuar proclamando que no he dejado de creer en la inteligencia , la libertad y la dignidad del hombre. Y, por consiguiente la amistad…” (Sobre la amistad).

 

 ¿Qué se puede decir de las propiedades de la amistad?. Que, al menos existen cuatro muy valiosas que hacen a su ser y su esencia. Ella son: la beneficencia, la benedicencia, la benevolencia y la benefidencia.

 

 La beneficencia apunta a hacer el bien al otro siempre, los amigos desean lo bueno para cada uno de ellos y es una meta implícita en el camino de la mistad, de otra manera ésta no podría existir. Desear lo mejor para el otro como intención y como acción concreta lleva a una meta de superación del ser humano y afianza lo que en algún momento refería como la “hominitas de la humanitas” , es decir rescatar y mantener lo que de humano tiene el hombre.

 

 La benedicencia es hablar bien del amigo y “con” el amigo, lo que incluye la buena dicción y la presencia de la verdad en cada conversación que con él se tenga. Los griegos antiguos hablaban de “logos kalós” que significa “decir placentero” para denominar la forma que debían tener las conversaciones entre amigos y entre el médico y su paciente. Si a ello le agregamos otra locución, la del “terpnos logos” que significa “hablar o lenguaje adecuado y correcto” en líneas generales, la relación oral con nuestro amigo será de excelencia.

 

 La benevolencia es la decisión voluntaria de hacer el bien y desearlo a cada uno de los que tenemos cerca y llamamos “amigos”. Es “tener voluntad de” hacia el otro y también a cada uno de los que nos rodean y, en el caso del médico, hacia sus pacientes, destinatarios y única razón de ser para los profesionales de la salud. En el caso del amigo, es jerarquizar su presencia con buenos deseos y voluntad de mejorar su calidad de hombre y de amigo.

 

 La benefidencia implica la buena fe que tenemos frente a la relación con el otro, en un sentido de ida y de vuelta recíproco, lo que mas arriba comentaba era parte de la definición de amistad. Sin buena fe no hay horizonte posible ni claridad en la relación con el amigo.

 

 ¿Existe una “patología” de la amistad?  Así denomina Lain Entralgo a lo que él llama la “corruptela de la amistad”. Son varios los modos en que puede patologizarse la amistad. Una de ellas es la denominada “vampirismo”, caso en el que la amistad es concebida por el otro como una tutela que no respeta la autonomía personal del amigo y cree que éste es simplemente una extensión de quien así la ejerce. Anteriormente me refería a la frase “el otro es una permanente desilusión...” y en este caso lo que se pretende es tratar de hacer una copia pensante y actuante de quien piensa de esta forma.

 

 Otro caso es el del “ ejemplarismo”, muy cercana a la anterior , en el que se piensa que la amistad debe ser practicada y pensada como una permanente dispensación de actitudes ejemplares y consejos ; Diego Gracia opina que en ambos caso se puede hablar de “amigos implacables” que desvirtúan tal noble y genuina relación .

 

 Otra patología es la del amigo por “defecto” o falta de seguridad, excesiva timidez que convierte la delicadeza en inhibición, aparentando una sumisión.- que Eucken llamó en su momento el “papel femenino” de la relación - , que autoanula la personal y los caracteres de uno en su relación con el otro. Frente a estas patologías, hay que aportar al acto de la amistad una actitud valiosa y a veces frecuentemente soslayada, que es la imaginación creadora en cada acto de la vida.

 

 En fin, es una suerte en la vida del hombre el poder encontrar amigos que, persistan o no en el transcurso de la vida de un hombre, siempre serán “mirlos blancos” que nos ayuden a vivir y a hacerlo digna y humanamente. A menos, es lo que he recibido yo en la vida

 

Extraído y adaptado de:

http://www.elintransigente.com/notas/2013/4/7/los-hombres-la-amicitas-filosofia-amistad-178285.asp.

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