viernes, 19 de noviembre de 2010

ELMOVIMIENTO "RAW VEGAN"(crudívoro)



La dieta crudívora esta alcanzando una masa crítica en los Estados Unidos y Europa, avanzando desde una posición periférica hacia el lugar central a través de numerosos centros de retiro, restaurantes y libros. La más reciente adherencia es especialmente notable; Roxanne's, un restaurant cinco estrellas fundado por el millonario David Klein y por su esposa Roxanne, está atrayendo la atención de los mejores chefs del mundo hacia su alta cocina, totalmente crudívora.
De acuerdo a John Robbins (autor de La dieta para una nueva America), está teniendo lugar una revolución alimentaría. Se trata de un movimiento orientado a consumir mayor cantidad de comida vegetariana para mejorar la salud y proteger al planeta. La principal corriente dentro de esta revolución alimentaria es el rápido crecimiento de la tendencia conocida como dieta “raw vegan” (crudivorísmo vegano). Esta dieta es similar a la dieta vegana (que excluye carne, lácteos, huevos y sus derivados) y agrega que toda la comida debe ser consumida cruda. La dieta raw-vegan consiste en frutas, verduras, granos y legumbres germinados, nueces y semillas. Se considera una dieta saludable debido a sus enzimas vivas, éstas contribuyen a la digestión y son destruidas a los 118 grados de temperatura. Además, para digerir comida cocida el cuerpo tiene que usar sus propias enzimas metabólicas, lo cual le resta energía al cuerpo y nos hace sentir fatigados. Además cocinar la comida reduce las vitaminas y minerales, por lo cual consumir alimentos cocidos nos conduce a elevar la ingesta para obtener una adecuada nutrición.

De acuerdo con Jinjee Talifero, co-autora de “The Garden Diet”, “La comida cocida no solo tiene nutrientes muy limitados, sino que además contiene numerosas toxinas. Científicos en Suecia, recientemente descubrieron que los carbohidratos cocidos contienen una toxina desconocida que hace que el agua no sea apta para el consumo humano, aunque solo se presente en pequeñas cantidades”.

El moviemiento raw-vegan está ganando popularidad rápidamente desde 1995 a través de libros, websites y newsletters vía correo electrónico, publicados por autores crudívoros como Gerald Talifero en The Garden Diet (thegardendiet.com) y David Wolfe en Raw Food (rawfood.com). Este movimiento incluye médicos, nutricionistas, naturópatas y gente común que se siente impulsada a compartir el conocimiento que los ayudó a perder peso, sanar de diversas enfermedades o prevenirlas, y sentirse y verse más joven y con más energía. El crudivorismo vegano es también llamado “alimentación sustentable” y se puede encontrar dentro de grupos ambientalistas y otros círculos como la forma de comer que permite salvar el planeta.

Artículos sobre comida cruda han aparecido recientemente en USA Today y Women’s World, así como en The San Francisco Chronicle, alabando el restaurant “Roxane’s”. Celebridades como Alicia Silverstone, Woody Harrelson, Demi Moore, Robin Williams y Bryan Adams, han sido vistos en este tipo de restaurantes y muchos son raw-vegans a tiempo completo.

En un mundo en el que los médicos reciben cuatro horas de entrenamiento en nutrición durante toda su educación, no es cuestionable que las personas estén tomando la responsabilidad adquiriendo mayores conocimientos sobre nutrición y dietética.

Vivimos en una cultura construida literalmente alrededor de la comida cocida, lo cual hace que las implicancias sociales de volverse crudívoro sean todo un reto. La obesidad ha sido recientemente declarada como Epidemia Nacional en EEUU por el CDC (Center for Desease Control). Un documental reciente en A&E llama a esta epidemia “Supersize Generation” basándose en que uno de cada tres niños y la mitad de los adultos en Norte América tienen sobrepeso. Un experto comentó, refiriéndose a la necesidad de comidas instantáneas, la proliferación de comida rápida y la siempre presente tentación por comida procesada; que “para que uno pueda hacer elecciones inteligentes a la hora de comer en una sociedad como ésta, tendría que ser casi un fanático”.

¡Afortunadamente ser un fanático puede ser muy divertido y, en este caso, muy bueno para la salud y la ecología!

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