miércoles, 20 de enero de 2010

CAMPANITA EMBAJADORA DEL MEDIO AMBIENTE


Campanita, la inseparable compañera de aventuras de Peter Pan, ha sido nombrada Embajadora Verde Honorífica de Naciones Unidas, un cargo con el que tratará de fomentar la conciencia medioambiental de los más pequeños.

"Tinker Bell (en inglés) es una gran embajadora del medio ambiente, siempre ha vivido en armonía con la naturaleza y su nombramiento es una gran oportunidad para que este adorable personaje sirva de inspiración a niños de todo el mundo", explicó la ONU en un comunicado. El hada 'asumió su cargo con el ánimo de facilitar además el acuerdo en la conferencia sobre el cambio climático que se celebró en Copenhague del 7 al 18 de diciembre del 2009


Bernardo SANCHEZ público en La RIOJA.http://www.larioja.com/200911/opinion/disneylandia-20091101.html este interesante articulo sobre el tema que va a continuación:


No entiendo muy bien si ha sido la ONU la que ha convertido a Campanilla en embajadora honoraria del medioambiente o si -por el contrario- ha sido la Disney la que ha convertido a la ONU en embajadora publicitaria de Campanilla y el tesoro perdido, su próximo lanzamiento en DVD y Blue Ray. No me cabe duda de que le va a ser más rentable la operación a la Disney que a la ONU. Y, sobre todo, me temo que el gracioso madrinazgo del hada no va a modificar en absoluto la política ambiental, ni a rectificar el cambio climático, algo que no se puede solucionar con un simple toque de polvo de estrellas. El mundo mundial no es Disneylandia. Michael Jackson lo creía y ya ven: This is it! Comprendo, no obstante, que Campanilla ande preocupada por el deshielo. Supongan que Walt Disney empezara a derritirse por los polos en su cápsula de criogenización. Si estuviera criogenizado, que no lo está. A Jackson, por lo menos, lo ha criogenizado el cine, y va a estar de cuerpo presente en las pantallas sólo durante dos semanas, coincidiendo con Halloween, el thriller universal del que sigue siendo embajador incluso después de muerto. Y comprendo también que la ONU haya pensando en Campanilla. No sólo mantiene su sex-appeal (la que tuvo, retuvo), sino que el País de Nunca Jamás es pionero en los experimentos de microclima, de ahí su alteración del paso del tiempo y de las edades del hombre. No tienen más que consultar la geografía original del país: la obra de teatro que estrenó James M. Barrie en 1904. En ella podrán asombrarse de cómo en Never Land «es verano en la calles y en las laguna, pero invierno en el río, lo cual no es sorprendente en la isla de Peter, donde las cuatro estaciones pueden pasar mientras uno está llenando un cántaro en la fuente» (Acto II). Fuera de estos Jardines de Kensington con reloj blando y atmósfera fuera de control no hay Dios que resista. Jackson lo intentó y a los cincuenta acabó como un fugitivo de Shangri-La. La propia Campanilla murió el año pasado, cumpliendo de golpe 91. Era Eveleyn Kayes, la joven actriz que había interpretado a Suellen, la hermana pequeña de Escarlata O'Hara, en Lo que el viento se llevó. La Disney, que siempre partía de modelos reales para troquelar sus figuras animadas, se fijó en ella cuando hacía el papel de Genio femenino en Aladino y la lámpara maravillosa (1945). Su picardía, su gracilidad y su físico se trasplantaron a la 'ambición rubia' de Nunca Jamás y futura anfitriona de todo el orbe Disney. Alguien ha debido pensar en la ONU que el mundo es un parque temático más, merecedor de tener a Campanilla como logo e incluso de figurar entre el merchandising del personaje. Pero Peter Pan y su isla y su pieza teatral y su novela no eran en absoluto infantiles -léanlas, léanlas- aunque en todas ellas aparezcan muchos niños, todos ellos perdidos. La película, donde debutaba la Campanilla de nuestra vida, sí lo era pero su recuerdo se ha hecho adulto. ¿Qué podrá hacer la embajadora verde por los niños perdidos del siglo XXI? Pienso precisamente en los refugiados climáticos, que esta semana acampaban en la Plaza de España sus minitiendas. Se estima que para finales de este siglo habrán tenido que migrar (¿a dónde?) 150 millones de refugiados perdidos. ¿Ha pensado la ONU, en otro orden de cosas, en enviar de pacificadora a Pakistán, no sé, a la Sirenita -coincidirá, por cierto, con Campanilla en Copenhague en la próxima cumbre medioambiental-, o a Pocahontas a Afganistán? ¿Dimitirá Campanilla cuando vea que los países que la han nombrado no cumplen los acuerdos? ¿Se hartará más pronto que tarde de ser una mujer florero? A todo esto: ¿No hubiera sido una buena solución -ni pa ti, ni pa mí- el colocar al Tío Gilito como presidente de Caja Madrid? Como se decía al inicio de los singles de vinilo rosa de Zafiro que comprábamos en Discolandia; «ustedes pueden leer este libro junto conmigo y sabrán que hay que darle la vuelta a la página cuando escuchen la campanita. El hada de Peter Pan tocará sus campanitas así.».

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