domingo, 21 de febrero de 2010

EL CINE Y EL DERECHO.


EL CINE Y EL DERECHO.

En 1903 la incipiente industria del cine fue capaz de rodar una película que por primera vez narraba una historia entera, de cabo a rabo, con inicio, desarrollo y final, en doce planos y diez minutos: The Great Train Robbery, de Edwin S. Porter, toda una proeza.

Aquel mismo año, Max Weber escribía: "Casi todas las ciencias deben algo a los diletantes, incluso, ocasionas, puntos de vista valiosos y acertados. Pero el diletantismo como inicio de la ciencia sería su fin. Quien quiera verdaderas cosas que vaya al cine: allí se las presentarán en todas las formas, incluso en forma literaria".

Max Weber, con sus grandes ojos panorámicos, se dio cuenta del cine a su manera de la potencia futura, pero lo condenó al ámbito del entretenimiento: la universidad alemana de entonces era una república gobernada con mano de hierro para|por la aristocracia de los especialistas, la cual iban al teatro y a la sala de conciertos a formarse y en el cine tan sólo alguna vez para pasar el rato.


El cine nace y vive lejos de las aulas y de los despachos universitarios, alejado de sus catedráticos de Derecho, que van viendo con sorpresa y ciertas dosis de aprensión el creciente interés popular por los crímenes, juicios y tribunales que el cine americano iba levantando con sus thrillers, westerns, comedias y courtrooms filmes.

A mediados de siglo XX uno de los mayores juristas modernos, Francesco Carnelutti se asusta de esta llama popular que atiza el cine en el hogar del derecho y escribe: "Lo malo se asiste en el proceso de la misma manera en que se goza en el cinematógrafo...",
Pero el cine se va convirtiendo a lo largo del siglo en un séptimo arte, y este público comparado con la plebe de los anfiteatros romanos es el público más bien estándar, ni alto ni bajo, de la sociedad tecnológica de nuestros días: audiencias que van al cine, alquilan un dvd, descargan una película, ven la televisión.

Las Facultades de Derecho más inquietas empiezan a interesarse entonces por el estudio del cine jurídico: ¿qué valores, ideas y sentimientos de justicia transmite? ¿Qué representaciones y descripciones hace de jueces, abogados, clientes? ¿Qué análisis y críticas suscita de nuestras instituciones?


Paralelamente, el séptimo arte ha ido labrando a lo largo del siglo excelentes películas, bonitos gozos|joyas del cine jurídico que hoy aparecen dotados de un magnífico clasicismo. M, el vampiro de Düsseldorf, Anatomía de un asesinato, Matar a un ruiseñor, Vencedoras y vencidos, 12 hombres sin piedad, Testigo de cargo, El veredicto, Story of Qiu Ju son quizás los primeros nombres de una lista de clásicos que se convierten en excelentes instrumentos didácticos para los alumnos que estudian Derecho. Con este tipo de películas se aprende derecho de otra manera, ya que su textura cinematográfica hace precisamente que germinen siempre nuevos problemas y matices, a menudo planteados por los alumnos, que tienen tantos ojos como el profesor. La película se sitúa así a las antípodas de una clase al dictado. La película democratiza la docencia, y al final suelen ser los alumnos los que consiguen que el film, como predicaba Italo Calvino de los libros clásicos, constituya "una riqueza para el que lo ha visto y amado" y no pueda ser nunca indiferente porque "té sirve para definirte en ti mismo".

Los cursos de derecho en el cine serían introducidos en los planes llanos de estudio de las mejores facultades de derecho norteamericanas a finales de los noventa.

La Universidad Autónoma de Barcelona ha sido la primera en el Estado al introducir una asignatura oficial de estas características. Lo hizo el año 2000, siguiendo el modelo de la School of Law de la University of California en Berkeley, con el título de Imágenes de Derecho en el cine, uno trigésimo de estudiantes de Derecho y de Ciencias de la Comunicación. Hoy se imparte en el Aula de Cine de la UAB, para ochenta alumnos procedentes de más de media docena de titulaciones diferentes.


Desde entonces la Biblioteca de Ciencias Sociales de la UAB, con el apoyo del Ministerio de Educación (Proyecto SEC2003-03469) y destinando otras partidas presupuestarias, ha hecho un gran esfuerzo por reunir y catalogar un fondo especializado, tanto de películas como de libros, consagrados en esta nueva e importante materia

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